Cuando se conocieron los primeros casos de Gripe A, Argentina se sintió ajena y no tomo ninguna medida sanitaria. Solo seís meses después ya se hablaba de una epidemía y Buenos Aires se volvio paranoica. ¿cuales son las medidas para el próximo año?
Al principio de año comenzaron a ocurrir en el mundo los primeros casos de Gripe A y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo que “acá la gripe no va a llegar, no tenemos que preocuparnos”.La vida siguió tranquilamente y las miradas se volvieron a posar sobre el mosquito del dengue, la ola de calor, los apagones y las sequías en el litoral.
Sólo cuatro meses después comenzaban los preparativos para las elecciones legislativas y sin campañas de prevención ni políticas de comunicación apropiadas los muertos a causa de la influenza A (H1N1) superaban la centena.
Luego llegaron las elecciones y tras ellas el número de infectados creció lo suficiente y coloco a la Argentina cuarta en el ranking mundial de países afectados. Pero lo peor estaba por venir.
Hospitales colapsados, médicos domiciliarios exhaustos, farmacias sin alcohol en gel, y subtes vacíos presagiaron lo esperado. Se declaró la crisis sanitaria y el receso escolar se adelantó y se alargó. Los niños se quedaron en casa más de lo previsto y los padres hicieron de todo para no ser víctimas del stress.
La ciudad quedó vacía, a los negocios sólo se entraba de a dos y las parejas caminaban de la mano por las calles
y adornaban sus rostros con barbijos de muchos colores y estampados. Buenos Aires se tornó paranoica. Estaba prohibido estornudar en público.Las semanas pasaron, la pandemia, como por arte de magia, dejó de ser un problema.

